Los depósitos de cadáveres de los hospitales de Gaza están saturados. Envueltos en sus sudarios blancos empapados de sangre, los cuerpos cubren todo el suelo de la morgue del hospital de Shifa. Algunos se encuentran intactos, pero la gran mayoría están deformados del modo más horrible, con los miembros torcidos en las posiciones más anti-naturales, con la cavidad torácica al descubierto, sin cabeza o con el cráneo destrozado. Los familiares esperan fuera para identificar y reclamar al hermano, al marido, al padre, a la madre, a la esposa, al hijo. Muchos de los que esperan turno han perdido a muchos familiares y seres queridos.
Hay sangre por todas partes. Los ordenanzas del hospital limpian con mangueras el suelo de los quirófanos, por los rincones se ven vendajes ensangrentados, y los heridos siguen llegando: cuerpos lacerados por la metralla, el fuego o las balas. Los médicos, exhaustos y en estado de sitio, trabajan día y noche, y cada vida que se salva es percibida como una victoria sobre la predominancia de la muerte
Las calles de Gaza están extrañamente silenciosas; el latido de la vida y el ritmo de los mercados, de los niños, de los pescadores que bajaban hasta el mar al amanecer han sido sustituidos por una atmósfera de incertidumbre, de aislamiento y de miedo.
Los residentes escuchan atentamente el ruido omnipresente de los aviones de vigilancia, de los F-16, de los tanques y de los apaches para tratar de adivinar dónde se producirá el siguiente ataque mortífero; a qué casa, qué escuela, que clínica, qué mezquita, qué edificio gubernamental o centro cívico dispararán a continuación y cómo apartarse antes de que suceda. Hay una aguda sensación de ausencia de lugares seguros; no hay refugio para los cuerpos vulnerables de los seres humanos. Esta conciencia es devastadora para los padres; saben que no hay forma de mantener a sus hijos en seguridad.
Mientras seguimos acompañando a las ambulancias y uniéndonos al personal paramédico palestino que arriesga diariamente su vida para responder a la llamada de quienes no tienen otro número donde llamar para salvaguardarla, nuestra existencia se reduce temporalmente y se concentra en los escasos y preciosos minutos que separan la vida de la muerte. Comienza una nueva batalla de la vida contra la muerte cada vez que entra una nueva llamada, recibida mientras nos desplazamos en ambulancias que recorren al amanecer calles rotas y silenciosas, llenas sólo de luces estridentes y del estrépito de las sirenas. Hemos aprendido el lenguaje de la guerra que los Israelíes infligen a la población cautiva de Gaza; hemos aprendido a distinguir los sonidos de los distintos tipos de armas que utilizan, a calcular el tiempo entre la caída del primer misil y la del inevitable segundo, disparado hacia quienes salen corriendo para atender y evacuar a los heridos, a reconocer las señales de las distintas armas químicas utilizadas en esta matanza, a superar la vulnerabilidad que se desprende inicialmente del reconocimiento de nuestra propia mortalidad.
Aunque muchas de las llamadas que recibimos no son para que recojamos heridos, sino muertos, la necesidad de dar a los muertos un entierro digno lleva a los paramédicos a afrontar la conciencia de que sus colegas y compañeros han sido blancos intencionados (trece han resultado muertos mientras evacuaban a los heridos, y catorce ambulancias han sido destruidas) y a proseguir su búsqueda de cuerpos destrozados para llevar a los muertos a sus familias.
Ayer por la noche, mientras estábamos sentados con los paramédicos en el campo de refugiados de Jabaliya, bebiendo té y escuchando sus relatos, recibimos una llamada pidiéndonos ayuda en las secuelas de un ataque con misiles. Cuando llegamos a los alrededores del campo donde se había producido el ataque, nos encontramos con que la zona estaba envuelta en nubes de polvo y llena de cables eléctricos rotos, bloques de cemento y tuberías abiertas echando agua a la calle. De entre una masa de sangre y miembros amputados, extrajimos el cuerpo de un hombre joven que tenía el pecho y la cara destrozados por la metralla, pero que aún seguía vivo. Estaba consciente y gemía.
Mientras la ambulancia lo trasladaba a toda velocidad en la frialdad de la noche, aplicamos presión en sus heridas; la sangre cálida que se filtraba a través de los vendajes nos decía que aún había vida en él. Como respuesta a mis preguntas, abrió los ojos, y volvió a cerrarlos al oír que Muhammud, un paramédico voluntario, le murmuraba una y otra vez "ayeesh, nufuss" (vive, respira). Perdió la conciencia cuando llegamos al hospital y pasó a los brazos de unos amigos que lo llevaron a la sala de urgencias. Se llama Majid; vivió y está recuperándose.
CRONICA COMPLETA AQUI
Soy libre... ...puedo elegir el banco que me exprima; la cadena de televisión que me embrutezca; la petrolera que me esquilme; la comida que me envenene; la red de telefonía que me time; el informador que me desinforme; y la opción política que me desilusione. Insisto: ...Soy libre.
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17 enero 2009
07 enero 2009
Boicot de productos israelíes
Una manera muy personal de hacerle daño al Estado racista, nazi y genocida de Israel es golpeándole en el lugar que más le duele: el dinero. ¡Boicoteemos la economía de Israel evitando adquirir sus productos! Para ello, cada vez que vayamos de compras en cualquier país del mundo, bastará con que busquemos siempre el código de barras de Israel, que comienza por los números 729. Helo aquí:


¡¡¡ Boicot económico a Nazisrael !!!
Después del uranio empobrecido, explosivos de tungsteno
Armas no-convencionales despedazan a la gente de Gaza
El doctor Mads Gilbert es miembro de un equipo de triage médico presente en la sitiada Franja de Gaza. El equipo ha denunciado que Israel ha utilizado armas de uranio empobrecido en su guerra contra el empobrecido territorio que alberga a 1,5 millones de palestinos. Ha descrito las condiciones dentro de Gaza en una exclusiva entrevista con Press TV.
Press TV: ¿Qué nos puede decir sobre las conclusiones respecto al uranio?
Dr. Mads Gilbert: No puedo decirle mucho respecto a nuestras conclusiones sobre el uranio, pero puedo decirle que tenemos evidencia concreta de que los israelíes están utilizando un nuevo tipo de armas muy explosivas que son llamadas Explosivos de Metal Inerte Denso (DIME) que son hechas de una aleación de tungsteno.
Esas armas tienen un enorme poder cuando estallan.
El poder de la explosión se disipa muy rápido y la fuerza no llega lejos, tal vez a 10 metros, pero los seres humanos que son impactados por la explosión, por esa ola de presión, son despedazados.
Esto fue utilizado por primera vez en el Líbano en 2006, fue usado aquí en Gaza en 2006 y las heridas que vemos ahora en Shifa [Hospital], muchas, muchas de ellas sospecho y todos sospechamos son por el efecto de armas DIME usadas por los israelíes.
A largo plazo, esas armas tendrán un efecto cancerígeno sobre los que sobreviven. Desarrollarán cáncer, sospechamos. Hay muy poca investigación al respecto, pero alguna investigación ha tenido lugar, entre otros sitios, en EE.UU., que muestra que esas armas tienen una elevada tendencia a desarrollar cáncer. Así que matan y los que sobreviven arriesgan de tener cáncer.
Press TV: ¿Y qué nos dice al respecto?
Dr. Mads Gilbert: Todo lo que está sucediendo ahora aquí en Gaza viola el derecho internacional, va contra la humanidad y pienso que va en contra de lo que significa ser una persona decente. No se trata a otros de esta manera. Incluso si uno está en desacuerdo con él… tal vez incluso si uno lucha contra ellos, no se trata a civiles, mujeres y niños de esta manera.
Y tengo un llamado a los doctores y enfermeras israelíes. Son mis colegas. Pertenecemos a la misma comunidad internacional, la comunidad médica. Deseo que los buenos doctores y enfermeras en Israel digan a su gobierno que detenga estas atrocidades. No podemos continuar con esto. Podemos diferir en opiniones, pero no podéis tratar a la población civil palestina de Gaza de esta manera.
Hoy, estuvieron bombardeando la Ciudad de Gaza; recibimos a 150 heridos y más de 50 muertos.
Press TV: ¿Sólo en Shiga?!
Dr. Mads Gilbert: Sí, aquí en Shifa. Traté a un niño de diez años. Tenía todo su pecho lleno de fragmentos de la bomba. En su regazo había la pierna de otra persona que había sido cortada. Lo resucitamos e hicimos todo lo que podíamos por salvar su vida, pero murió entre nuestras manos.
Es una experiencia tan terrible y detrás de las cifras sobre las que se informa todo el tiempo, hay seres humanos, familias, mujeres, abuelas, niños. Ésa es la realidad en esta situación. Los que están pagando el precio por los bombardeos israelíes son ahora la gente común, el pueblo palestino.
La mitad de la población en Palestina tiene menos de 15 años y un 80% de la gente en Gaza vive bajo el nivel de pobreza definido por la ONU. Ahora no tienen alimentos, no tienen electricidad. Hace frío y no tienen calor y además de todo eso, los matan.
Hay que detener esto.
Press TV: ¿Cuánta gente ha visto que ha sido afectada por esta arma?
Dr. Mads Gilbert: Casi todos los pacientes que hemos recibido tienen estas severas amputaciones. Parecen haber sido afectados por este tipo de arma. Por cierto, tenemos muchas heridas por fragmentos y quemaduras, pero aquellos a los que han cortado las extremidades, constituyen una proporción bastante grande.
Usted sabe que tenemos mucho que hacer. Los doctores, enfermeros y paramédicos palestinos hacen un trabajo increíblemente heroico para salvar a su gente. El doctor Erich y yo somos sólo una pequeña gota en el océano, pero aprendemos de ellos. Por desgracia, no tengo tiempo para investigar, tenemos que salvar vidas, pero este problema debe ser investigado por la comunidad internacional.
TOMADO DE AQUI
El doctor Mads Gilbert es miembro de un equipo de triage médico presente en la sitiada Franja de Gaza. El equipo ha denunciado que Israel ha utilizado armas de uranio empobrecido en su guerra contra el empobrecido territorio que alberga a 1,5 millones de palestinos. Ha descrito las condiciones dentro de Gaza en una exclusiva entrevista con Press TV.
Press TV: ¿Qué nos puede decir sobre las conclusiones respecto al uranio?
Dr. Mads Gilbert: No puedo decirle mucho respecto a nuestras conclusiones sobre el uranio, pero puedo decirle que tenemos evidencia concreta de que los israelíes están utilizando un nuevo tipo de armas muy explosivas que son llamadas Explosivos de Metal Inerte Denso (DIME) que son hechas de una aleación de tungsteno.
Esas armas tienen un enorme poder cuando estallan.
El poder de la explosión se disipa muy rápido y la fuerza no llega lejos, tal vez a 10 metros, pero los seres humanos que son impactados por la explosión, por esa ola de presión, son despedazados.
Esto fue utilizado por primera vez en el Líbano en 2006, fue usado aquí en Gaza en 2006 y las heridas que vemos ahora en Shifa [Hospital], muchas, muchas de ellas sospecho y todos sospechamos son por el efecto de armas DIME usadas por los israelíes.
A largo plazo, esas armas tendrán un efecto cancerígeno sobre los que sobreviven. Desarrollarán cáncer, sospechamos. Hay muy poca investigación al respecto, pero alguna investigación ha tenido lugar, entre otros sitios, en EE.UU., que muestra que esas armas tienen una elevada tendencia a desarrollar cáncer. Así que matan y los que sobreviven arriesgan de tener cáncer.
Press TV: ¿Y qué nos dice al respecto?
Dr. Mads Gilbert: Todo lo que está sucediendo ahora aquí en Gaza viola el derecho internacional, va contra la humanidad y pienso que va en contra de lo que significa ser una persona decente. No se trata a otros de esta manera. Incluso si uno está en desacuerdo con él… tal vez incluso si uno lucha contra ellos, no se trata a civiles, mujeres y niños de esta manera.
Y tengo un llamado a los doctores y enfermeras israelíes. Son mis colegas. Pertenecemos a la misma comunidad internacional, la comunidad médica. Deseo que los buenos doctores y enfermeras en Israel digan a su gobierno que detenga estas atrocidades. No podemos continuar con esto. Podemos diferir en opiniones, pero no podéis tratar a la población civil palestina de Gaza de esta manera.
Hoy, estuvieron bombardeando la Ciudad de Gaza; recibimos a 150 heridos y más de 50 muertos.
Press TV: ¿Sólo en Shiga?!
Dr. Mads Gilbert: Sí, aquí en Shifa. Traté a un niño de diez años. Tenía todo su pecho lleno de fragmentos de la bomba. En su regazo había la pierna de otra persona que había sido cortada. Lo resucitamos e hicimos todo lo que podíamos por salvar su vida, pero murió entre nuestras manos.
Es una experiencia tan terrible y detrás de las cifras sobre las que se informa todo el tiempo, hay seres humanos, familias, mujeres, abuelas, niños. Ésa es la realidad en esta situación. Los que están pagando el precio por los bombardeos israelíes son ahora la gente común, el pueblo palestino.
La mitad de la población en Palestina tiene menos de 15 años y un 80% de la gente en Gaza vive bajo el nivel de pobreza definido por la ONU. Ahora no tienen alimentos, no tienen electricidad. Hace frío y no tienen calor y además de todo eso, los matan.
Hay que detener esto.
Press TV: ¿Cuánta gente ha visto que ha sido afectada por esta arma?
Dr. Mads Gilbert: Casi todos los pacientes que hemos recibido tienen estas severas amputaciones. Parecen haber sido afectados por este tipo de arma. Por cierto, tenemos muchas heridas por fragmentos y quemaduras, pero aquellos a los que han cortado las extremidades, constituyen una proporción bastante grande.
Usted sabe que tenemos mucho que hacer. Los doctores, enfermeros y paramédicos palestinos hacen un trabajo increíblemente heroico para salvar a su gente. El doctor Erich y yo somos sólo una pequeña gota en el océano, pero aprendemos de ellos. Por desgracia, no tengo tiempo para investigar, tenemos que salvar vidas, pero este problema debe ser investigado por la comunidad internacional.
TOMADO DE AQUI
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20 abril 2007
Cómo matar 33 estudiantes y dejar 20 heridos
Diga 33, dice el médico al paciente y el loco en Virginia va a la escuela con un fusil y cercena la vida de nada menos que 33 personas en una universidad.
Ya es tradicional que cada cierto tiempo estalla un fusible en la sociedad norteamericana, el sujeto no aguanta más y escoge una escuela para descargar toda la rabia del mundo.
¿Por qué una escuela y no una fábrica o una plaza?
Lo ideal sería un regimiento de soldados o un cuartel de la policía o, mejor aún, en el parlamento o en el Pentágono. En mayor escala se pueden desviar aviones hacia edificios altos.
Toda esta miserable historia en nuestro continente de Abya Yala comienza con la llegada de los europeos, los enviados de Malinche, en especial ingleses, españoles y portugueses, que pasaron por las armas a millones de habitantes originarios y que venían con la cruz por delante, aunque siempre existieron curas que sanaban las heridas de las víctimas y algunos hasta se incorporaron a la resistencia, como Camilo Torres. Pero eso ya se acabó, pues el Papa actual se está cargando a los de la teología de la liberación. Luego va a llegar un chalado del Opus Dei y se va a llevar 33 feligreses al más allá.
Los mentores del desarrollo en el norte se organizaron en jaurías y salieron a matar de 33 en 33 en el salvaje Oeste, aniquilando miles de comanches, sioux, cheyennes y otros más. Los algodoneros se organizaron en el Ku Klux Klan y quemaban negros como moscas. Los inmigrantes que se reunían en Nueva York y otros lugares para rescatar y salvaguardar su identidad fueron desviados a fraticidas confrontaciones que dejaban las calles anegadas en sangre, para luego abrir camino a las mafias que se enfrentaban como perros y gatos entre ellos y contra las huestes del FBI. Cadáveres caían de autos en marcha y la tartamuda dejaba oír su voz por todos los rincones, en Ática entraron matando a cuanto preso se encontraba por delante.
Los Mason y otros grupos de fanáticos se suicidan en masa tal vez también de 33 en 33 mientras la policía espera que se vayan al diablo antes de intervenir para restablecer el orden.
Los retornados de Vietnam acostumbraban a salir de tanto en tanto a cargarse gente en escuelas y otros lugares públicos, enloquecidos por las orgías de sangre que habían sido obligados a ejecutar en Indochina, mientras los jefes aprietan botones para que salga un grupo de locos llamados tropas o comandos especiales de la policía, como control de plagas, a acabar con los insurrectos, digo con los que ensangrentaban el orden social.
Para no quedarse atrás, la industria fílmica hizo películas tan absurdas como Mad Max, donde el jovencito cargaba insólitas armas y se mataban unos a otros en medio de la destrucción, al tanto que King Kong se subía al Empire State llevándose a la rubia y había que exterminarlo a como diera lugar con el auxilio de Joe Palooka, es decir las nobles tropas del ejército que lanzaron la atómica en Hiroshima y Nagasaki y hoy día acaban con árabes en Irak, Afganistán y otros lugares, al parecer también en grupos de 33 cada uno.
Rambo, el duro de matar y el terminator representan la síntesis de esta capacidad y voluntad de exterminio, son los maestros, los gurúes, los líderes de todas esas generaciones de exterminadores, por eso no es extraño que el Terminator haya "terminado" su meteórica carrera como gobernador del estado de California, donde apenas el 40% son blancos y se trata de territorio arrebatado a México donde se encuentra ni más ni menos que el vale del Silicio, donde se instalan las más poderosas empresas de la ciberindustria, aunque también allí nació el movimiento hippie y la Universidad de California fue el eje de las batallas contra la guerra de Vietnam. Hoy día esa región esta llena de hackers, ciberactivistas, grupos anarquistas, autónomos y rebeldes. Un poco más arriba de California está Washington, la capital, donde encontramos atracciones turísticas como el Pentágono, que será visitado en el futuro (si no se le hace pedazos) por turistas a quienes los guías explicarán que ahí funcionaba el cerebro del control militar mundial. Sólo que en ese estado se encuentra la ciudad de Seattle, famosa por haber sediado la primera gran huelga general en 1919 y, 80 años después, la gran batalla antiglobalizadora contra la Organización Mundial de Comercio, cuyo edificio en Nueva York fue destruido luego por un avión suicida que adjudicaron a los árabes. rganización Mundial de Comercio
California se encuentra mirando al pacífico, en tanto Virginia, sede de nuestra historia, en línea recta hacia el este, mira al Atlántico. Este último estado fue nominado así por los invasores ingleses en homenaje a la reina Isabel I, llamada, quien sabe por qué, la "reina virgen", a pesar de lo cual este estado es conocido como "la madre de los presidentes", ya que ahí nacieron 8 primeros mandatarios, cinco de los cuales fueron reelegidos, Washington, Jefferson, Madison, Monroe y Wilson. Los dos primeros fueron de los fundadores o "padres de la patria", el Madison se hizo famoso por la película "los puentes de Madison", Monroe por mandar negros a vivir en África (bajo su mandato se fundó Liberia, capital Monrovia, donde pueden registrarse y pagar los impuestos más baratos las flotas de barcos, por ejemplo Onassis no tenía barcos griegos, sino liberianos) y el tal Wilson, no tengo idea, tal vez envió dinero a la madre Teresa de Calcuta.
El caso es que el sujeto de marras entró a la universidad portando un rifle, que debe haber sido tipo fusil ametralladora, ya que en una sala disparó y mató a 30 estudiantes de ingeniería, lo que habría sido un tanto difícil tiro a tiro. En otra sala los estudiantes se atrincheraron poniendo mesas y muebles contra la puerta y el Rambo aquel tuvo que retirarse en busca de mejor presa.
El caso es que la semana anterior se habían dado tres amenazas de bomba y los estudiantes denuncian que no haya habido orientaciones claras de las autoridades universitarias para enfrentar la situación desde el primer momento que empieza la balacera, que se afirma fue en un cuarto y contra una pareja, la que habría saltado por una ventana alta. Algunos testigos hablan de cientos de personas corriendo para todos lados, otros dicen que los guardias al final llamaron por megáfonos a encerrarse en los cuartos y no asomarse en las ventanas. Muchos critican que no se haya convocado de inmediato a evacuar el campus. Después de la primera balacera, el sujeto habría ido a buscar más armas y regresó como a las dos horas, lo que sería la principal crítica del estudiantado, que no acepta las declaraciones de las autoridades de que no era posible prever que la persona regresaría al tiempo a cometer nuevos ataques…
El caso es que ya se está preparando el terreno para culpar al tercermundismo, pues una declaración de testigos dice que se trataba de un oriental, el rector afirma que se trata de un estudiante de 20 años efectivamente oriental, pero se hace difícil la identificación inicial porque se disparó en el rostro, y hay fotos que muestran a la policía capturando a otro individuo de rasgos latinos pero de ojos oblicuos.
Ya había sucedido una tragedia similar en la secundaria de Columbine, en el central estado de Colorado, en 1999; y la otra ocurrió en la Universidad de Texas, en Austin. En ambos casos, hubo 15 muertos. En otro hecho dramático, ocurrido en 1927, un hombre hizo estallar una escuela en Michigan y el saldo ahí fue de 45 fallecidos. Entre 1998 y octubre de 2006, en Estados Unidos se han perpetrado siete ataques armados en escuelas, según Reuters. Y de acuerdo con Afp, 24 incidentes violentos se han registrados desde 1927 hasta finales de 2006, lo que ha producido cientos de muertes.
Bush declara que "Las escuelas deben ser un lugar seguro y un santuario del aprendizaje. Cuando el santuario es violado, el impacto se siente en cada uno de los salones de clase del país y en cada una de sus comunidades. Hoy nuestra nación está de luto por aquellos que han perdido a sus seres queridos".
¿Habrá llegado la hora de aumentar la vigilancia y la represión en las universidades norteamericanas?
Si el santuario debe ser seguro y ha sido violado, lo más lógico es entonces aumentar la seguridad, como en las fronteras, donde ya se discute si puede ponerse una pulsera magnética a los visitantes para seguirlos por GPS. Por lo pronto en los centros de estudio habrá aumento de guardias, vigilancia policial, más cámaras, soplonaje, sanciones y recrudecimiento de actividades y discursos sobre el patriotismo.
No parece casual que este acontecimiento se presente cuando las luchas estudiantiles y de maestros avanzan en todo el planeta augurando una transición a una especie de resistencia cultural y antipedagógica junto a las nacientes escuelas comunitarias y universidades alternativas, autónomas, libres y nómadas, como mayor expresión e interacción en el plano del conocimiento, de la teoría y las reflexiones del auge planetario de las experiencias de autoorganización, autonomía, autogestión, resistencia desde abajo y construcción de asambleas populares y municipios autónomos junto a incipientes redes de economía alternativa.
Aún está por surgir una nueva explosión generalizada estudiantil y de maestros como la que surgió en mayo del 68, pero los gérmenes están brotando por todas partes. Que lo digan los estudiantes secundarios chilenos y los maestros argentinos. Pero esa nueva explosión y sus brotes iniciales, a diferencia de la anterior, no debería volcarse hacia cambios en las esferas institucionales, sino sumarse a la construcción de un mundo nuevo, otro mundo construido desde abajo y en las localidades, un mundo donde quepan muchos mundos.
tomado de aqui
Ya es tradicional que cada cierto tiempo estalla un fusible en la sociedad norteamericana, el sujeto no aguanta más y escoge una escuela para descargar toda la rabia del mundo.
¿Por qué una escuela y no una fábrica o una plaza?
Lo ideal sería un regimiento de soldados o un cuartel de la policía o, mejor aún, en el parlamento o en el Pentágono. En mayor escala se pueden desviar aviones hacia edificios altos.
Toda esta miserable historia en nuestro continente de Abya Yala comienza con la llegada de los europeos, los enviados de Malinche, en especial ingleses, españoles y portugueses, que pasaron por las armas a millones de habitantes originarios y que venían con la cruz por delante, aunque siempre existieron curas que sanaban las heridas de las víctimas y algunos hasta se incorporaron a la resistencia, como Camilo Torres. Pero eso ya se acabó, pues el Papa actual se está cargando a los de la teología de la liberación. Luego va a llegar un chalado del Opus Dei y se va a llevar 33 feligreses al más allá.
Los mentores del desarrollo en el norte se organizaron en jaurías y salieron a matar de 33 en 33 en el salvaje Oeste, aniquilando miles de comanches, sioux, cheyennes y otros más. Los algodoneros se organizaron en el Ku Klux Klan y quemaban negros como moscas. Los inmigrantes que se reunían en Nueva York y otros lugares para rescatar y salvaguardar su identidad fueron desviados a fraticidas confrontaciones que dejaban las calles anegadas en sangre, para luego abrir camino a las mafias que se enfrentaban como perros y gatos entre ellos y contra las huestes del FBI. Cadáveres caían de autos en marcha y la tartamuda dejaba oír su voz por todos los rincones, en Ática entraron matando a cuanto preso se encontraba por delante.
Los Mason y otros grupos de fanáticos se suicidan en masa tal vez también de 33 en 33 mientras la policía espera que se vayan al diablo antes de intervenir para restablecer el orden.
Los retornados de Vietnam acostumbraban a salir de tanto en tanto a cargarse gente en escuelas y otros lugares públicos, enloquecidos por las orgías de sangre que habían sido obligados a ejecutar en Indochina, mientras los jefes aprietan botones para que salga un grupo de locos llamados tropas o comandos especiales de la policía, como control de plagas, a acabar con los insurrectos, digo con los que ensangrentaban el orden social.
Para no quedarse atrás, la industria fílmica hizo películas tan absurdas como Mad Max, donde el jovencito cargaba insólitas armas y se mataban unos a otros en medio de la destrucción, al tanto que King Kong se subía al Empire State llevándose a la rubia y había que exterminarlo a como diera lugar con el auxilio de Joe Palooka, es decir las nobles tropas del ejército que lanzaron la atómica en Hiroshima y Nagasaki y hoy día acaban con árabes en Irak, Afganistán y otros lugares, al parecer también en grupos de 33 cada uno.
Rambo, el duro de matar y el terminator representan la síntesis de esta capacidad y voluntad de exterminio, son los maestros, los gurúes, los líderes de todas esas generaciones de exterminadores, por eso no es extraño que el Terminator haya "terminado" su meteórica carrera como gobernador del estado de California, donde apenas el 40% son blancos y se trata de territorio arrebatado a México donde se encuentra ni más ni menos que el vale del Silicio, donde se instalan las más poderosas empresas de la ciberindustria, aunque también allí nació el movimiento hippie y la Universidad de California fue el eje de las batallas contra la guerra de Vietnam. Hoy día esa región esta llena de hackers, ciberactivistas, grupos anarquistas, autónomos y rebeldes. Un poco más arriba de California está Washington, la capital, donde encontramos atracciones turísticas como el Pentágono, que será visitado en el futuro (si no se le hace pedazos) por turistas a quienes los guías explicarán que ahí funcionaba el cerebro del control militar mundial. Sólo que en ese estado se encuentra la ciudad de Seattle, famosa por haber sediado la primera gran huelga general en 1919 y, 80 años después, la gran batalla antiglobalizadora contra la Organización Mundial de Comercio, cuyo edificio en Nueva York fue destruido luego por un avión suicida que adjudicaron a los árabes. rganización Mundial de Comercio
California se encuentra mirando al pacífico, en tanto Virginia, sede de nuestra historia, en línea recta hacia el este, mira al Atlántico. Este último estado fue nominado así por los invasores ingleses en homenaje a la reina Isabel I, llamada, quien sabe por qué, la "reina virgen", a pesar de lo cual este estado es conocido como "la madre de los presidentes", ya que ahí nacieron 8 primeros mandatarios, cinco de los cuales fueron reelegidos, Washington, Jefferson, Madison, Monroe y Wilson. Los dos primeros fueron de los fundadores o "padres de la patria", el Madison se hizo famoso por la película "los puentes de Madison", Monroe por mandar negros a vivir en África (bajo su mandato se fundó Liberia, capital Monrovia, donde pueden registrarse y pagar los impuestos más baratos las flotas de barcos, por ejemplo Onassis no tenía barcos griegos, sino liberianos) y el tal Wilson, no tengo idea, tal vez envió dinero a la madre Teresa de Calcuta.
El caso es que el sujeto de marras entró a la universidad portando un rifle, que debe haber sido tipo fusil ametralladora, ya que en una sala disparó y mató a 30 estudiantes de ingeniería, lo que habría sido un tanto difícil tiro a tiro. En otra sala los estudiantes se atrincheraron poniendo mesas y muebles contra la puerta y el Rambo aquel tuvo que retirarse en busca de mejor presa.
El caso es que la semana anterior se habían dado tres amenazas de bomba y los estudiantes denuncian que no haya habido orientaciones claras de las autoridades universitarias para enfrentar la situación desde el primer momento que empieza la balacera, que se afirma fue en un cuarto y contra una pareja, la que habría saltado por una ventana alta. Algunos testigos hablan de cientos de personas corriendo para todos lados, otros dicen que los guardias al final llamaron por megáfonos a encerrarse en los cuartos y no asomarse en las ventanas. Muchos critican que no se haya convocado de inmediato a evacuar el campus. Después de la primera balacera, el sujeto habría ido a buscar más armas y regresó como a las dos horas, lo que sería la principal crítica del estudiantado, que no acepta las declaraciones de las autoridades de que no era posible prever que la persona regresaría al tiempo a cometer nuevos ataques…
El caso es que ya se está preparando el terreno para culpar al tercermundismo, pues una declaración de testigos dice que se trataba de un oriental, el rector afirma que se trata de un estudiante de 20 años efectivamente oriental, pero se hace difícil la identificación inicial porque se disparó en el rostro, y hay fotos que muestran a la policía capturando a otro individuo de rasgos latinos pero de ojos oblicuos.
Ya había sucedido una tragedia similar en la secundaria de Columbine, en el central estado de Colorado, en 1999; y la otra ocurrió en la Universidad de Texas, en Austin. En ambos casos, hubo 15 muertos. En otro hecho dramático, ocurrido en 1927, un hombre hizo estallar una escuela en Michigan y el saldo ahí fue de 45 fallecidos. Entre 1998 y octubre de 2006, en Estados Unidos se han perpetrado siete ataques armados en escuelas, según Reuters. Y de acuerdo con Afp, 24 incidentes violentos se han registrados desde 1927 hasta finales de 2006, lo que ha producido cientos de muertes.
Bush declara que "Las escuelas deben ser un lugar seguro y un santuario del aprendizaje. Cuando el santuario es violado, el impacto se siente en cada uno de los salones de clase del país y en cada una de sus comunidades. Hoy nuestra nación está de luto por aquellos que han perdido a sus seres queridos".
¿Habrá llegado la hora de aumentar la vigilancia y la represión en las universidades norteamericanas?
Si el santuario debe ser seguro y ha sido violado, lo más lógico es entonces aumentar la seguridad, como en las fronteras, donde ya se discute si puede ponerse una pulsera magnética a los visitantes para seguirlos por GPS. Por lo pronto en los centros de estudio habrá aumento de guardias, vigilancia policial, más cámaras, soplonaje, sanciones y recrudecimiento de actividades y discursos sobre el patriotismo.
No parece casual que este acontecimiento se presente cuando las luchas estudiantiles y de maestros avanzan en todo el planeta augurando una transición a una especie de resistencia cultural y antipedagógica junto a las nacientes escuelas comunitarias y universidades alternativas, autónomas, libres y nómadas, como mayor expresión e interacción en el plano del conocimiento, de la teoría y las reflexiones del auge planetario de las experiencias de autoorganización, autonomía, autogestión, resistencia desde abajo y construcción de asambleas populares y municipios autónomos junto a incipientes redes de economía alternativa.
Aún está por surgir una nueva explosión generalizada estudiantil y de maestros como la que surgió en mayo del 68, pero los gérmenes están brotando por todas partes. Que lo digan los estudiantes secundarios chilenos y los maestros argentinos. Pero esa nueva explosión y sus brotes iniciales, a diferencia de la anterior, no debería volcarse hacia cambios en las esferas institucionales, sino sumarse a la construcción de un mundo nuevo, otro mundo construido desde abajo y en las localidades, un mundo donde quepan muchos mundos.
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