26 septiembre 2007

Carta abierta a la Presidencia de Chile


Sra. María Luisa Sepúlveda
Asesora en DD.HH.
Presidencia de la República
Santiago, Chile

Estimada Sra. María Luisa Sepúlveda:

Un mensaje firmado por Fred Bennetts, y que circula desde hace algunas horas en las redes de derechos humanos esta al origen de la presente. Fred fue cuñado de Miguel Woodward Iribarry, sacerdote muerto a consecuencia de las torturas que sufrió a bordo del buque- escuela "Esmeralda" en septiembre de 1973.
Tal como explica en su mensaje –que sabemos ya le fue remitido a usted-, Fred fue violentamente agredido por Carabineros la mañana del 18 de septiembre, sin que mediara provocación alguna de su parte, en circunstancias que intentaba hacer uso de su libertad de expresión de manera digna y pacífica alzando una pancarta alusiva a los 7 sacerdotes asesinados por la dictadura al paso de los vehículos de las autoridades hacia el Te Deum. Los detalles de su motivación para expresarse de esta manera y del incidente provocado por Carabineros están claramente explicitados en su mensaje.
Le escribimos confiando en que le haga presente lo ocurrido a Su Excelencia, la Presidenta de la República, de modo que se entere del actuar de la policía de Carabineros pues aquí hay un problema que trasciende la agresión sufrida por Fred.
En efecto, el proceder absolutamente ilegítimo de Carabineros es en esencia una agresión que va en contra de todas las libertades ciudadanas, algo absolutamente inaceptable en una democracia. En los hechos, se trata de algo tanto o más inaceptable que el fenómeno de los encapuchados, pues involucra a agentes del Estado que deben saber compatibilizar el orden público con la libre expresión de los ciudadanos que actúan dentro del marco de dicho orden, tal como lo hacía Fred.
También en los hechos, aunque los agresores no llevaban capuchas, es como si las hubieran llevado pues el oficial responsable se negó a identificar a ninguno de ellos, siguiendo la misma línea de "pacto de silencio" que han mantenido los represores de la dictadura.
Confiamos en que la Presidenta considere y remedie racionalmente el problema de la violencia callejera, en el que juega un papel –fundamental- la violencia policial según demuestra la agresión de que hoy fue objeto Fred Bennetts. La comunidad internacional y el mundo de los derechos humanos, exige una respuesta a esta situación
Le saludan, fraternalmente, por ICAD franco-belga y latinoamericano,

Patricia PARGA y Kattie JEISON
Comité contra las desapariciones forzadas y la tortura

Valparaíso, 18 de septiembre

Queridos amigos,

Hoy fui a Santiago para manifestarme en las escalinatas de la Catedral antes del Te Deum . Puesto que es el gran día de la jerarquía como institución - organizan este evento con muchos invitados y mucha panoplia - me pareció apropiado llevar un cartel alusivo a los 7 sacerdotes que dieron su vida por los pobres, habiendo sido asesinados y, en la mayoría de los casos, calumniados por el régimen militar. Son: Joan Alsina, Omar Venturelli, Antonio Llidó, Étienne Pesle, Gerardo Poblete, André Jarlan y Miguel Woodward. Pedía a los obispos que refutasen las calumnias - que hasta ahora nunca han sido refutadas ni desde el púlpito ni por cualquier otro medio.
Además, llevaba una petición sobre ese tema dirigido al Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Alejandro Goic, firmado por 75 personas. Esperaba entregárselo si se personase en las escalinatas, junto con una copia de una carta de diciembre de 2006 sobre el mismo tema que mi mujer, Patricia Woodward, le había dirigido - a la cual (igual que a una carta anterior) no había recibido contestación alguna.
Me encontré con que las fuerzas de seguridad habían acordonado toda la Plaza de Armas y dos cuadras alrededor. Por lo tanto tuve que dirigirme a Banderas esquina con Moneda por donde pasaban los autos oficiales camino a la Catedral. Me puse por detrás de una barrera frente a unos carabineros.
Aproximadamente a las 10.35, desplegué mi cartel y fui inmediatamente rodeado por varios carabineros, uno de los cuales sin explicaciones lo destrozó. Cuando le increpé, haciendo referencia a la libertad de expresión y preguntándole por la ordenanza que le permitía actuar de esa forma se limitó a decir “hoy no”.
Esperé unos diez minutos más hasta que se veía a la Presidenta en su vehículo oficial y entonces saqué de mi carpeta una hoja, un folio que detallaba los nombres de los 7 sacerdotes para que la Presidenta, sin, evidentemente, poder leerlo, pudiera al menos ver que había algo que quería comunicarle.
Inmediatamente, sin más. fui agredido por varios carabineros y, con especial contundencia, por un joven de civil que se encontraba a mi lado. Sin medir palabra y sin tratar de leer lo escrito en el folio, me tiraron al suelo y el joven se echó con todo su peso sobre mi, inmovilizándome durante unos tres minutos.
Durante ese tiempo uno de los carabineros agarró mi carpeta y salió corriendo, igual que los demás carabineros cuando vieron que se acercaban unos fotógrafos de prensa. El joven, mientras tanto, me dijo que era policía y que yo estaba detenido.
Al levantarme, desapareció el policía y me dirigí en primer lugar a los carabineros que habían vuelto a aparecer, requiriendo mi carpeta. Se apartaron sin contestar y cuando les seguí me encontré con que al lado suyo estaba el policía quien me había agredido y otro de los carabineros que tenía mi carpeta. Me dirigí a uno de ellos que tenía el nombre Moya en su uniforme y que se identificó como responsable de los funcionarios allí presentes. Me identifiqué, presentándole mi pasaporte británico con el cual entré en Chile ayer. Él transmitió los datos a un superior suyo por celular. Le pregunté al oficial Moya si el joven era en realidad policía y me contestó que sí y que estaba bajo sus órdenes. Le pedí que me diera el nombre de ese policía y se negó a ello. Al preguntárselo dijo que no estaba detenido.
Puesto que mi brazo sangraba por causa de la agresión, le pedí al oficial Moya donde podría encontrar un hospital donde curarme. Me dijo que en la Avenida Portugal – que, averigüé mas tarde, estaba a bastante distancia. Luego le pregunté donde había una Comisaría para denunciarle y me contestó que no iba a decírmelo.
Dadas esas circunstancias decidí regresar a Valparaíso. Presentándome en Urgencias del Hospital Van Buren me dieron un parte que hace referencia a lesiones en un brazo, que me curaron, y hematomas en varias partes del cuerpo. Luego denuncié los hechos en la Policía de Investigaciones de Valparaíso. Entiendo que el informe policial allí redactado será enviado al Fiscal de guardia mañana y que, previsiblemente, éste se declarará incompetente, reenviándolo a la Fiscalía apropiada en Santiago.
Se da la circunstancia que el 2 de abril del año en curso, dos días antes de regresar a España, fui agredido en el molo de Valparaíso con ocasión de la despedida de la Esmeralda por dos desconocidos en presencia de un Carabinero, el Sgto. Juan Lucke, que no intervino. Denuncié los hechos en la misma Oficina de Investigaciones de Valparaíso, informe ese que también pasó a la Fiscalía. Pedí que, como primer paso, identificasen a mis agresores, puesto que todo el incidente había sido filmado por un cámara de TVN, el Sr. Danilo Ahumada. Hasta el día de hoy no tengo noticias de las investigaciones que pudieran haberse llevado a cabo a este respecto.
Espero que verán bien dar a conocer que Carabineros está actuando fuera de la ley y que los obispos siguen despreocupados por la verdad.

Saludos,

Fred.
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Michael WOODWARD IRIBARRY

El día 22 de septiembre de 1973, Michael WOODWARD IRIBARRY, 42 años, ex sacerdote y militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), murió en el Hospital Naval de Valparaíso.
Ha quedado acreditado que fue detenido por una patrulla naval en el Cerro Los Placeres el 16 de septiembre de 1973 y que en su lugar de reclusión fue torturado. Un médico de la Armada intentó darle atención de urgencia en el molo de abrigo, recinto custodiado por la Armada en que se hallaban atracados el Buque Escuela "Esmeralda" y el carguero "Lebu", Desde allí fue llevado al Hospital Naval donde falleció a causa de un "paro cardiorrespiratorio", producto del lamentable estado físico en que se encontraba.
Los antecedentes expuestos permiten a esta Comisión formarse la convicción que Michael Woodward murió víctima de la acción de agentes del Estado que lo torturaron en su lugar de detención. (Informe Rettig) .

Publicado por ICAD-FRANCO/BELGA para COMITE INTERNACIONAL CONTRA LAS DESAPARICIONES Y LA TORTURA el 9/19/2007 07:09:00 AM
PARGA Patricia
Journaliste/Periodista
Partenaire et fondateur del 14. Comité International contre les disparitions forcées et la torture - ICAD Franco-Belge et Latino-americain
Socia fundadora del Comité contra las desapariciones forzadas y la tortura - ICAD Franco-Belga y Latinoamérica
icad.belgique@gmail.com
http://icad-latinoamerica.blogspot.com/ http://icad-franco-belge.blogspot.com/
Belgique/Bélgica.
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