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12 febrero 2008

La Colombia que marchó, la que no marchó, y la que marchó contra los que marcharon

Fredy Muñoz Altamiranda

Hay, por lo menos, dos colombias. Una que marchó y otra que no. Una que votó y seguiría votando por mantener a un paramilitar y narcotraficante como Álvaro Uribe en la presidencia, y otra que continuará oponiéndosele, a pesar de que le asesinen a sus hijos, le roben sus tierras o la dejen sin trabajo.

Hay una Colombia de sentimientos patrióticos virtualizados, muchachos y muchachas de “bien” que a diario se indignan, a través de Facebook, de la violencia nacional, mientras envían a sus listas de correos y círculos de amistades electrónicas, razones por las cuales sentirse orgullosos de lo que creen que es Colombia: Juanes, Shakira y Montoya.

En la otra Colombia hay por lo menos sesenta mil familias que aún esperan que los paramilitares amigos del gobierno mafioso de Uribe les digan dónde enterraron los pedazos mutilados de sus víctimas. En qué fosa común, de qué hacienda, de cuál congresista uribista, están los despojos de miles de hombres, mujeres, jóvenes y niños que hacían parte de la otra Colombia, la que no marchó.

Como tampoco marcharon los campesinos asesinados por la Brigada Móvil número XV del ejército colombiano, que según contó uno de los propios asesinos a la Procuraduría General de la Nación, el sargento Alexander Rodríguez, eran tiroteados para hacerlos pasar por guerrilleros y reclamar cinco días de descanso por cada muerto.

La Colombia de las universidades privadas, de los empleos bien remunerados en almacenes, compañías, centros comerciales, bancos y empresas prósperas de la mafia, la Colombia propietaria, la que dice poder viajar ahora por carretera en sus camionetas blindadas a visitar sus fincas de recreo en tierras exclusivas del país, robadas a campesinos o a indígenas y hoy custodiadas por paramilitares, esa Colombia si marchó.

Los jóvenes de barrio que reciben clases en las universidades públicas, con un pasaje de bus en el bolsillo y un desayuno casero en el estómago, los chicos y chicas que han leído más de un buen libro sobre la historia y el origen de nuestra violencia, los que insisten en la democracia participativa y los cambios estructurales de un país tomado por el paramilitarismo, los que no le comen cuento ni a Uribe ni a sus asesores cínicos, esos no marcharon.

En mi tierra, la Costa Atlántica, los uribistas pretendieron aprovechar la asistencia del pueblo a la programación multitudinaria del Carnaval de Barranquilla, para hacerle creer a los navegantes de internet que esa manifestación cultural centenaria y rica era producto de sus convocatorias virtuales. Pero sólo pudieron hacer un rápido y deslucido desfile de carros lujosos, de electores de Uribe que suspendieron la parranda por quince minutos, y salieron a darle una vuelta a la cuadra, a sonar sus bocinas y tomarse una foto con el teléfono celular para montarla en los portales de “Facebook” y decir que “millones de colombianos marcharon”.

Pero hubo una Colombia, entre estas dos de las que he hablado, que también marchó, para exigir la solución política negociada al conflicto armado, un intercambio humanitario de prisioneros, y la paz con justicia social que mantiene en armas a otra Colombia. Y que si esa otra Colombia armada salió a marchar, lo hizo por las montañas y las selvas del país, a combatir, como lo hacen a diario, a mercenarios gringos, a oficiales y soldados, compatriotas cuya única alternativa de trabajo remunerado ha sido la guerra; y a los nuevos paramilitares que negociarán con Uribe nuevos beneficios, en un ya lanzado tercer mandato.

Una Colombia que marchó (pero no por seguirle el juego a “Facebook”, la extensión de la CIA cuyos 16 socios son agentes de inteligencia estatal estadounidenses) en Washington coreaba: “¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!”.
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13 marzo 2007

¿QUÉ SABE USTED DE COLOMBIA MÁS ALLÁ DEL CLICHÉ DE VIOLENCIA Y DE NARCOTRAFICO QUE LE HAN VENDIDO LOS MEDIOS?

La impunidad es un crimen que niega el derecho
a la historia, a la verdad, a la justicia y que
permite que se repitan las masacres... La
impunidad mata tanto como los mismos
crímenes.
Sabe usted
- ¿Que existen 3 millones de desplazados
internos en Colombia?
- ¿Que el actual y reelegido presidente
colombiano Alvaro Uribe Vélez, formaba parte
hace algunos años de la lista de los 100
narcotraficantes más buscados por los EEUU?
- ¿Que entre julio de 2002 y junio de 2006
han sido muertas o desaparecido 11.084
personas por razones políticas?
- ¿Que el porcentaje de mujeres víctimas
de muerte violenta es de alrededor del 12% y
aumenta progresivamente año tras año?
- ¿Qué la mayor parte de los ministros del
partido político de Uribe Vélez se hallan
estrechamente vinculados a los grupos
paramilitares y/o a todos los grandes grupos de
narcotraficantes?
- ¿Que más de la mitad de los sindicalistas
asesinados en el mundo lo son en Colombia?
- ¿Cuál es el sentido de la expresión
“limpieza social” y la cantidad de víctimas que
arroja esta práctica de los grupos paramilitares
en Colombia?
- ¿Qué existen no menos de 15 mil
personas desaparecidas por razones políticas,
durante los últimos 27 años aunque los
denunciados sean solo 7.800?
- ¿Qué los grupos paramilitares torturan y
trozan en vivo delante de sus familiares a sus
oponentes políticos?
- ¿Qué el gobierno ha promulgado
decretos por los que no serán castigados más de
30 mil paramilitares ni tampoco deberán
reparar, ni decir la verdad sobrel os crímenes de
lesa humanidad que han cometido?

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